Cisne negro

En el contexto de la macroeconomía, el término «cisne negro» se refiere a un evento impredecible que trae consecuencias potencialmente severas. Este concepto fue popularizado por Nassim Nicholas Taleb, un financista y escritor, en su libro «El Cisne Negro: El impacto de lo altamente improbable». Según Taleb, un cisne negro posee tres atributos principales:

  1. Impredecibilidad: El evento es una sorpresa para los observadores y actores del mercado, ya que va más allá de lo que las expectativas normales considerarían como posible.
  2. Impacto extremo: El evento tiene un efecto masivo y disruptivo en la economía y los mercados financieros. A menudo, conduce a crisis financieras, recesiones o cambios fundamentales en las condiciones de mercado.
  3. Racionalización retrospectiva: Después de que el evento ocurre, las personas encontrarán maneras de racionalizarlo, creando la ilusión de que podría haber sido esperado; esto es, se le asignan explicaciones que lo hacen menos aleatorio y más predecible de lo que realmente era.

Los cisnes negros pueden incluir eventos como ataques terroristas, crisis financieras imprevistas, pandemias como la del COVID-19, o colapsos económicos repentinos de países que antes se consideraban estables. En macroeconomía, los cisnes negros son importantes porque desafían los modelos económicos y las estrategias de inversión que normalmente asumen la continuidad de patrones históricos y la eficacia de las predicciones basadas en esos patrones.

Algunos ejemplos de eventos considerados «cisnes negros»:

  1. El crack bursátil de 1929 – Desencadenó la Gran Depresión.
  2. Ataques del 11 de septiembre de 2001 – Impactaron globalmente la economía y los mercados.
  3. Crisis financiera de 2008 – Colapso del mercado inmobiliario que llevó a una recesión mundial.
  4. Pandemia de COVID-19 en 2020 – Causó una disrupción económica global sin precedentes.